VAMOS A SER SERIOS. DIA DE REFLEXIÓN PARA EL 28A.

 

Ni miedo, ni tintas a medias. Nada de vergüenza y nada de ambigüedades.

Ni negocio. Ni lógica. Ni encuestas. Nada de medios que nos medien.

 

Vamos a ser serios. Vamos a dejar descansar a los estrategas y a los tácticos. Ni pronósticos. Ni curvas. Ni lemas. Adiós a las frases hechas.

 

Vamos a ser serios. Vamos a ser radicales y sinceros en la defensa de nuestras ideas. Vamos a atacar desde la trinchera, rotundos, con pericia y acierto.

 

Solos. Nosotros. Cada uno y cada una, con cada una y cada uno. Cara a cara. Metro a metro. Casa a Casa. Conversación a conversación. Nada de “wasap”, nada de “Facebook”. Nada de ostias de estas.

 

Vamos a ser serios. Vamos a llamar a las puertas. A entrar en las casas. Vamos a conversar un rato con los nuestros y con los no tan nuestros. Contundentes, armados ideológicamente. Con nuestro relato más que centenario. Lleno de valores, lleno de emociones, lleno de lágrimas de tristeza, de silencio y de alegría.

Descolguemos como mucho el teléfono, para conversar un rato, palabra a palabra, con aquellos que están más lejos. Pero solo para eso.

 

Vamos a ser serios. Broncos, capaces y preparados para la confrontación. Dejemos los gráficos, las coordenadas y los repartos de escaños. Hablemos desde el alma, de alma a alma y con el corazón.

 

Vamos a ser serios. Quedan pocas horas. Son suficientes. Son las horas en las que se escribe la historia. Ni muchas, ni pocas, son las que son. Que no nos tiemble la garganta, ni el pulso, ni la intención. Seamos fuertes uno a uno, una a una. Escribamos cada renglón que no está escrito, para que nadie pueda escribir por nosotros líneas negras.

 

Vamos a ser serios. Recordando a los que se fueron, no olvidemos su legado. Depositemos sus votos con el nuestro. Pensemos en los que vendrán. Depositemos nuestros votos como si fueran de ellos. Actuemos, nosotros, en el aquí y en el ahora. No nos vale el ayer, ni nos vale el mañana. Ahí margen si somos tenaces, si sabemos sufrir, si saboreamos el esfuerzo, si sudamos la gamarra.    

 

Vamos a ser serios. Utilicemos nuestra fuerza de trabajo. Esta vez no para un jornal, ni para pagar las facturas o para ganar un trozo de pan. Utilicemos nuestra fuerza de trabajo para ganar al pasado, al presente y sobre todo para ganar nuestro futuro. Honestos, fuertes, creíbles. Como el abuelo lucero y el abuelo carpintero.

 

Vamos a ser serios. Mirar a vuestros hijos y a vuestras hijas a los ojos. Yo no los tengo.

Mirarlos sabiendo que serán suficientes las “monedas” que les dejéis, si les dejáis el cielo abierto y el campo para ellos y ellas. Mirarlos a los ojos y no les entreguéis una patria siniestra, oscura, de miedo.

Mirarlos a los ojos antes de que llegue el tiempo de la culpa y no tengáis segundos para el perdón.

 

Vamos a ser serios. Vamos a ser socialistas que convenzan a otros socialistas. Socialistas que convenzan a sus familiares, a sus amigos y amigas, a sus hermanos de sangre y de justicia social. Socialistas que convoquen a otros ciudadanos y ciudadanas a que nos acompañen en la alegría y no en la penumbra de una historia peligrosa y llena de grito, de pistolas y tinieblas. Socialistas que convoquen bajo la radicalidad de la fraternidad, la igualdad y la libertad.  

 

 

Vamos a ser serios el 28A