20 AÑOS Y UN PUÑADO DE INTUICIONES

 

La vida nos interpela continuamente, aunque no somos conscientes de ello. Todos y todas, en cada decisión que tomamos, nos bifurcamos hacia una dirección o hacia otra, sin saber muy bien a veces a donde vamos.

 

En esa cadena de decisiones, por mucho que nos digan, no siempre las más importantes son las que nos condicionan el camino.

 

Una decisión a veces cotidiana, de esas que parecen no tener importancia, hace que giremos en el cruce de senderos, que en ese momento nos marca la vida, para uno de los lados... y zas¡¡¡... ya estamos en otro carril. Y así, día tras día, segundo tras segundo.

 

Por eso, os animo a que sigáis más vuestra intuición, porque al menos iréis donde vuestro yo esencial os lleve, aunque sea éste lugar un sitio nuevo, peligroso, cambiante, lleno de incertidumbre y de miedos.

 

Hace unas semanas recibí un mensaje de esos que no sabes por donde te vienen. Alguien, tuvo esa habilidad para conocer, para comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin mucha intervención de la razón. Y en un momento, seguramente rodeada de sensaciones alegres, de lloros y de silencios, se acordó de nosotros, de un grupo de compañeros y compañeras de carrera.

 

Sí… la intuición… esa rara brújula de viaje. A mí me señalo que tenía que contestar y no solo escribir, sino desplazarme físicamente de un lado a otro y acudir a la cita propuesta. Kilómetros a transitar para vivir.

 

El encuentro fue muy cálido, amable, tierno, entrañable, divertido… Aunque hacia 20 años que ese grupillo de estudiantes y “estudiantas” no nos veíamos.

 

Demasiadas veces alejamos de nuestras vidas, a la gente que nos hace sentirnos bien. Demasiados días pasamos solos y solas, sin la gente que nos aprecia y a la que apreciamos.  

 

Cuanto tiempo había pasado ya. Un tiempo que no va a volver, pero que decidimos rescatar hace unos sábados en Albacete.

 

Fui porque ya no me interesan tanto “los por ques”, sino más bien los “para ques”.  

 

Por las chicas (porque siempre serán nuestras chicas) parecían no haber pasado los años, con más madurez, pero con la misma luz y la misma sonrisa de antaño. Que lastima que el reloj corriera tan rápido.  

 

Por nosotros, un poco de caras cansadas, de cuerpos maleados por los ladrones de eón. Ya no somos los de aquellos días dorados, pero seguimos ahí. No nos queremos ir.

 

Manolo, Paco y yo, disfrutamos al máximo esas horas de nuevo repetidas, esos pasos de nuevo dados. Sabíamos que nos quedaba aún alguna canción, y que por que no, todavía nos queda mucha emoción que compartir con vosotras.

 

Gracias chicas por hacerlo posible. El carrusel de imágenes y de sensaciones del sábado que ya paso, seguirá girando y girando.  Y pienso, que nunca se empieza de cero, que hay que caminar para avanzar, que nos quedan montañas por subir.

 

Gracias por que nos habéis mantenido dos décadas en vuestra memoria tal cual éramos, por reconocernos y dejaros abrazar. Porque vosotras, también tenéis un hueco en nuestra historia, aunque el tiempo no quiera volver.

 

Es momento otra vez de decidir, de que pasen o no pasen, otros 20 años. Creo que el puñado de intuiciones que el otro día estuvo en aquel bar, no se pueden obviar, así, como si nada. Dejasteis a vuestros hijos e hijas por pasar un rato junto a nosotros. Es de admirar. Es de reconocer. Es de no olvidar. Me disteis un poquito de aire, en un momento de ambiente cargado.

 

Dicen los que saben de estas cosas, que la intuición no es un sexto sentido, sino todas las inteligencias que poseen los seres humanos integradas, que se manifiesta en un código que aún no sabemos descifrar, pero que no me cabe duda, tenemos que saber disfrutar.

 

PD: Os dejo un tango para que sea mas llevadera la lectura...

Lo prometido, es deuda.