CITIUS, ALTIUS, FORTIUS; EDUARDO

Siempre me puse debajo de la lluvia, en eso de las primarias del Partido Socialista Obrero Español. Y siempre explique mis razones y emociones, del porqué estar en cada sitio, en cada lugar. A sabiendas, en las 2 ocasiones, que andaba contra corriente.

 

Abiertamente apoye y colaboré de manera activa con Eduardo Madina.

 

Para mí nunca son tiempos de medias tintas, si no que siempre es el momento de vaciar los tinteros.

 

Desaprendí hace mucho tiempo a nadar y a guardar la ropa. Perdí los miedos a represalias y a soportar lecciones, una vez vuelto del “exilio interior”. A estar en listas negras. 

 

Y una vez contra el aparato, y otra contra el aparataje (de eso que llaman ahora las bases), aposte por estar junto a quienes tenía que estar, por convicción socialista y por qué no decirlo, también por aprecio personal y cariño.

 

Eduardo es para mí uno de los referentes intelectuales de mi generación, del que no quiero separarme. Con él, he compartido espacios, amigos y cañas. Y no voy a renunciar a seguirle, porque creo que más temprano que tarde, volveré a encontrarlo en el camino. 

 

Tampoco voy a dejar de mostrar, mi cariño político y personal, por compañeros y compañeras de mi generación, que  han estado con él, en el sito que correspondía, en cada tiempo. Isabel, Esther, Mª Paz, Ana…

 

Sigo pensando, como escribí en su día, que Eduardo era Más Citius, Mas Altius, Mas Fortius.

 

-Más rápido; Porque Madina, más que cualquier otro de nuestra generación, construye y de-construye discursos, relatos, e historias de vida, que muestran la realidad compleja y liquida, en la que estamos inmersos. Es el más veloz al respirar el instante. Y en estos tiempos vertiginosos, tener esa capacidad es brutalmente diferenciador. Así que algo pierde el PSOE, pese a lo que muchos piensen, con su marcha. Eduardo taladra con las palabras. Y no son tiempos de obra fina.

 

Es más rápido porque conoce y sabe del poder de lo simbólico, de la hegemonía y de la cultura. Vectores clave para agilizar el desmontaje y el montaje del entramado que se intenta edificar en nuestra sociedad. Ya no solo desde la derecha, sino también ahora desde ese lugar que dice estar más a la izquierda, de quien escribe. Y Eduardo es de la escuela de Ramón Rubial.

 

Su "sock de modernidad", nadie se ha atrevido a usarlo. Y si alguien lo tiene en la cabeza, no tiene ni idea de lo que significa.

 

Frente al capitalismo del desastre, y frente al populismo de biblioteca, no caben iniciativas de medias tintas. Frente a los bandidos por un lado, que roban con los bancos. Y sin acritud, frente a los forajidos del oeste morados, que vienen a asaltar la diligencia por el otro, solo cabe un compromiso blindado.        

 

 

-Más alto; Madina es más alto en miras y en visión. Hacia dentro y hacia fuera del partido, aunque muchos crean que no llega a la “nueva altura política”, de quienes vencen relativamente, pero no convencen.

 

Siempre ha estado ofreciendo las mismas creencias en un funcionamiento de modelo de partido, basado en la participación de los militantes en la toma de decisiones. Pero eso sí, de una militancia que se tome parte, responsable y con el suficiente criterio político argumentado, que vaya más allá de bocear en las redes y en las plazas. Alejándose, aún a sabiendas del poder que da lo contrario, de eso de la militancia no militante.

 

Madina como yo, quiere un partido con un líder fuerte, pero no ungido. De un líder libre, pero no armado de libertinaje. De un líder con contrapesos y controlado. Es nuestra cultura de partido.    

 

Para el país plantea la necesidad de una reforma constitucional, que apuntale el nuevo marco de acción para conseguir una nación plural y diversa. Federal. Que no plurinacional, porque eso, sabe bien que genera grandes desigualdades territoriales.

 

Un país que produzca, que cree empleo, que redistribuya las rentas y que genere cohesión y justicia social. Con derechos y libertades garantizados. Sin corrupción. No cediendo a la voluntad de los poderosos que no juegan a esto de la democracia. Ni tampoco cediendo ante el chantaje de la voluntad que se dice “del pueblo”. Porque en ese significante, de caber, cabe de todo.

 

-Más fuerte; Eduardo es más fuerte en experiencia vivencial. Se le achaca desde hace un tiempo, falta de práctica socialista y demasiada moqueta. Como si sus episodios vitales no le hubieran dado la suficiente entereza para no dejarse llevar por el canto del poder. Madina no necesita una ISO de nueva certificación socialista. Ya está certificado con calidad de sobra en el compromiso con el socialismo en una tierra más que hostil, en tiempos de plomo.

 

Eduardo es más fuerte, porque se parece más a nosotros. De hecho es uno de los nuestros, nuestros y eso le da fortaleza.

 

Afiliado en la Juventudes Socialistas desde los 17, siempre las ha respetado. Luego militante del partido en la agrupación de Bilbao. Licenciado en Historia. Después diputado. De ascendencia socialista. Universitario. Amante de la música y del deporte. Jugo al Voleibol hasta que ETA se cruzó en su camino.

 

Y aunque se le adjetive como poco abierto en el trato corto, no lo es. Por eso quizás, no le gusta tanto el osado mundo de las fotos. Puedes tomar un café con él, o una caña tranquilamente.

 

Por todo esto, que ya relate un día de aquel 2014. Hoy siento su marcha. Lo siento, por quienes creen que le han vencido. Porque a la gente como Eduardo, creerme, que nunca se les vence.