CUANDO EN EL SENDERO LA JUSTICIA SE VUELVE DERECHO

La foto, no es una foto cualquiera. Es una de las Joyas Familiares que guardo en casa. Mi herencia no ha sido una herencia material, sino más bien simbólica e intangible. Llena de valores y enseñanzas. Una herencia de esas que ahora nadie quiere.  

 

Es la balanza de casa de mi abuela paterna. La Balanza de la Justicia Familiar, que me crio en el respeto a los ideales Republicanos, de todos mis tíos, tías y abuelos. Ellos no lo sabían, pero llevaban el Republicanismo con mayúsculas en sus venas. Uno siendo muy de Derechas y otros siendo de Izquierdas.

Y pese a que a muchos les sorprenda, lo tengo claro, lo he descubierto con los años, y me ha reconfortado hacerlo.

 

Esa Balanza vio en mi niñez como los Bancos arruinaban el negocio de la familia. Un negocio de carpintería y venta de muebles que se levantó a base de mucho trabajo y esfuerzo. Y que se vino abajo porque las finanzas ya empezaban a estar revueltas.

Pero parece ser que el tiempo, que tanto me ha quitado, ahora me devuelve algunos pedazos de astillas, en forma de símbolos, para que me cobre sus deudas contraídas.

 

Después de andar muchos senderos, he recalado en el pueblo de nuevo, con una pequeña gestoría, en lo que antes era el garaje de la Casa de mi abuela. Un negocio sencillo y cercano. Sin muchas pretensiones, más allá de ser utilizado para ganarme la vida y para poder tener tiempo dedicado a mis muchas pasiones… la investigación, la formación, la política científica…y la comunión con el talento.

 

Pero hace un par de años, me encontré en el Sendero a un joven abogado que me vino a hablar de algunas posibles líneas de colaboración, en un tema en el que entonces nadie creía, ni nadie conocía. La defensa de los derechos de los consumidores ante los abusos de la banca. Iba a ser un jaleo.

 

Yo no soy experto en derecho, pero estaba claro, los bancos en este nuevo mundo del capitalismo financiero, habían dado una vuelta de tuerca demasiado brusca, que como siempre acababa afectando mayoritariamente a las clases populares, robándoles su dinero.

 

No me pude oponer a trabajar en ello. Había posibilidades de lucha, y de esas luchas nunca me alejo.

 

Después de días de predicar en el desierto, hemos abierto la veda. La justicia se ha vuelto derecho, y ya estamos viendo como muchos de nuestros clientes están recuperando su dinero.

 

Cantidades detraídas de los bolsillos de las gentes, a través de cláusulas redactadas de maneras enmarañadas, que ni los notarios sabían leer entre líneas. Cuadros de amortización con trampas y descuadres tremendos. Intereses que no bajaban en la ruleta rusa del casino de los bancos.

No está siendo fácil. Porque a la banca, no le gusta perder. No está acostumbrada a hacerlo.

 

Sus resortes a todos los niveles están bien engrasados, y ya se han puesto a funcionar para defender lo robado. Pero no sabéis como estoy disfrutando con esto…

Os animo a todos y a todas a que perdáis el miedo. No os dejéis amedrentar, no temáis las amenazas de los lacayos enajenados que están detrás de la mayoría de las ventanillas bancarias, e ir a por lo vuestro.

 

Luismi, yo y nuestras compañeras (Carolina Y Esther), ya estamos significados, y no lo llevamos mal.

 

Nos os importe defender vuestros derechos y recuperar vuestro dinero, porque no solo son euros. Son también parte de vuestra dignidad.

 

Agur.

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0