Una Tarde en el Congreso, Una Tarde en Madrid. 

Nunca imagine, que la primera vez que entraría en el Congreso de los Diputados, sería de una manera tan amable y entrañable, de la mano de una gran amiga.

Quizás, el destino me hizo reclinar las invitaciones formales en otras ocasiones, para ofrecerme la visita que he tenido la suerte de realizar en estos días, en estos tiempos de historia. La mejor anfitriona posible, el mejor recorrido, una suerte de vida andar por esos pasillos con tanta naturalidad y de manera tan agradable. Gracias Isa.

No sé cuando abandonaré la vida de partido (como a mí me gusta llamarla), pero sin duda esta visita, estará en la corta lista de momentos que han valido la pena. Un momento que llena de luz, los sin sabores y los tantos ratos vacios, que he dedicado a la vieja organización obrera en la que milito.

Hay gente que ve con ojos enfermos, como sus amigos llegan a puestos de responsabilidad en la política, la empresa, el mundo sindical y en general en cualquier aspecto de sus vidas. Pero a mí me llena de ilusión y de alegría, verlos allí donde están, porque personalmente los aprecio, y por lo que simbolizan (o deberían significar) en el imaginario colectivo.

Y tras esa visita y las palabras entrelazadas que mantuvimos, quiero dejar en abierto mi reflexión de un día tan productivo, de una tarde cualquiera en Madrid y en el Congreso.

Dicen algunos que el PSOE es el partido que más se parece a España, y si eso es cierto, como lo iba a pasar bien ahora, cuando gran parte del país está en una situación de máxima fragilidad, con sus proyectos vitales rotos, sufriendo, sin ver un futuro claro, angustiados por la incertidumbre, y con la autoestima por los suelos.

El escenario que salió de las urnas el 20D, no es un escenario fácil para los socialistas. Pero nunca se dijo que ser socialista era sinónimo de vivir cómodamente (por mucho que algunos lo hayan logrado bajo las siglas del partido).

Ninguna de las posiciones políticas que asumamos serán cómodas, y se avance por donde se avance se quedaran jirones de piel en las alambradas. Aunque lo peor no es eso, sino que la piel que se desgarrará se desprenderá de un cuerpo ya más que magullado.  

Pero la realidad es la que es; Se ha obtenido el resultado más débil electoralmente hablando desde la transición. 90 diputados y tercera y cuarta fuerza política en lugares de gran importancia y simbolismo como Madrid, Cataluña, Valencia, Navarra, Zaragoza, Oviedo, A Coruña, Vigo, el País Vasco… La otra fuerza partidista que se mueve en el espectro electoral del PSOE se ha quedado a 340.000 votos y 21 escaños (debiendo tener en cuenta que en esta ocasión la Ley Electoral beneficio a nuestra vieja organización obrera). Y que no tenga nadie duda, que mis profesores y compañeros de aula de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, van a por nosotros.

Así nuestro rol, en el nuevo escenario político se ha difuminado y se ha vuelto líquido, creo en parte por nuestros graves errores estratégicos y de visión y misión ideológica. Dejamos de ser utópicos para gestionar pragmatismos, dejamos de pensar para hacer, dejamos de ser críticos para ser obedientes. No hemos resuelto bien muchos de nuestros conflictos y muchas de nuestras contradicciones, y al final eso también deja a cuenta. Aunque es una pena que esa cuenta haya sido liquidada a Pedro Sanchez y a la gente que le rodea.

Hemos perdido consistencia, como organización y uno por uno, como militantes de partido. Pero es donde estamos y desde donde debemos avanzar.

La tarea es tan compleja como ardua y densa. No es fácil rearmar una organización política en poco tiempo, a la vez que hay que intentar gobernar un país, en un escenario endiablado donde no salen las cuentas, y la gente lo esta pasando muy mal. Pero a veces hay que estar perdidos y confusos para encontrar el camino. Y la incertidumbre es una condición más humana de lo que queremos reconocer.  Yo no tengo la solución para el círculo cuadrado, pero seguiré estando allí donde se me espere. 

Apoye a Eduardo Madina en las primarias de hace meses, pero no fue posible, y el político más lucido y con más criterio que he conocido personalmente en los años de militancia que llevo en el PSOE, no consiguió ser Secretario General. Y cuando lo encontré en la presentación de un libro de un viejo amigo en Madrid, la misma tarde que visite el Congreso, no me quedo duda. Mi apuesta en aquel verano, mereció la pena.  Y seguirá siendo para mí un referente ideológico.

Lo que no quita que esté ahora con Pedro Sanchez para que logre formar un gobierno de progreso, aún siendo critico con él  por eso de apellidarle de madre  “reformista”, cuando yo creo que debería ser de “transformación· (pero esto son manías mías). Y reconozca a mi Secretario General una valentía que es de encomiar.

Es su momento, y tiene que ser él quien mueva el timón, manteniendo los rumbos pactados desde dentro y sabiendo que navega hacia coordenadas inciertas, por mares nunca antes transitados. Mucho ánimo a todos los compañeros y compañeras, porque sin rendirse, habrá que estar preparados para ceder, y sin ganar habrá que convencer.

 

  

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Comentarios: 1
  • #1

    Monet Beene (martes, 07 febrero 2017 05:56)


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