Aquel 9 de septiembre.

No tuve las fuerzas suficientes, después de 20 años de no palpar su presencia física, para escribir en homenaje. Quizás porque tampoco soy de fechas fijas y detalles ya marcados de antemano.

Pero la punzada en el pecho que he sentido hoy, al ver su foto en una red social, de las que no existían en aquel 9 de septiembre, me ha despertado la necesidad de cancelar la deuda pendiente.

Han pasado 21 años. Más de la vida que entonces recorrimos. Pero el tiempo claro tengo, es siempre relativo.

Fue difícil al principio. Costo quebrar el duelo y escribir nuevas páginas, abrir nuevos senderos. No es fácil dejar de convivir, para pasar a recordar. No es fácil dejar de sentir tangible, para empezar a sentir de otra manera. Qué difícil es construir una vida, apartando el suspiro de la melancolía, para dejar paso a la fuerza y al poder de la ausencia. Qué complejo. Qué gran contradicción.

Pero a veces parece que el tiempo se estanca en ese lago frio, que es aquel 9 de septiembre.

Porque aún hoy puedo revivirlo, o más bien recrearlo para no desconectar nunca su valor. Puedo diseccionar milimétricamente aquellas horas, como si fueran ayer.

Y en la frialdad de la autopsia al momento, mantengo helados los sonidos. Aquel teléfono sonando inesperadamente a primera hora de la mañana. Aquellos llantos.

Y los olores. También mi memoria olfativa guarda a buen recaudo el aroma a flores, a pino y a madera, de aquellos minutos de muerte.

Tengo los roces en la piel de aquellos segundos, tatuados para siempre. Los abrazos, las palmadas, los alientos cansados por la pesadumbre, la rabia y la impotencia. Y ese sudor frio de la ansiedad y del miedo, y del sol quemando en la plaza, con los féretros presentes.

Recuerdo y revivo el peso de sus restos en mi hombro. Así como la mezclanza de lágrimas en todo mi cuerpo.

Y desde entonces, cuantos momentos no vividos, pero sí compartidos. Cuantas miradas al azul. Cuanto dolor amortiguado con alcohol y canticos. Cuantas visitas no alumbradas.

Por eso, hoy cumplo mi palabra y os dejo entrar en mi interior, con una de mis últimas poesías de aquel tiempo. Es para él y me sirve a mí. Se puede leer mejor amenizada con su canción.

Gracias amigo.

 

RECORDAR.

 

Quien pudiera volver a tomar esos vinos,

vuelta a casa a las tres largas.

Risas, vientos, velocidad,

Recuerdas.

 

Amistad cultivada en el sentir,

grandeza y miseria del hombre.

Muerte inesperada,

tiempo sin confianza.

 

Palabras que se entre leen,

visitas a donde yaces.

Amigo que no se olvida.

Recuerdos que nos dejaste."

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Aurori (martes, 09 septiembre 2014 19:12)

    Hoy tb les recordé... cómo olvidar ese día, jamás. Seguimos viviendo, pero cada pérdida es un trozo de corazón que perdemos. Enhorabuena por tu homenaje. Un abrazo

  • #2

    gustavo (martes, 09 septiembre 2014 21:13)

    Recuerdas la noche de antes? Cuando llego a la hermita con la moto, estábamos como siempre allí reunidos comiendo gusanitos y dando votaciones a las chicas que pasaban por alli. no recuerdo bien si iba con marta o iba a recojerla hablamos un ratito y se fue. Lo recuerdasrecuerdas