SOMOSAGUAS DISTRITO WIPHALA

Llegue allá por el 98 un noviembre frio, ya con las clases empezadas y todavía con los sabañones a flor de piel, después de una vendimia dura, de esas de más de treinta días de mucha agua y frio. De la que gusta la "Casta".

 

En esos primeros días creo que pensaron de mí que, pasado de vacaciones en la montaña, en alguna estación de esquí, no coloque bien los protectores de las orejas, y deje demasiado al aire los trozos de mi rostro.

 

Luego pienso, que se dieron cuenta que no, que quien abría esas puertas despistado, de clases ya empezadas, era un provinciano y pueblerino. Un cliché que nunca me quise quitar de encima, porque forma parte de mi identidad, y las raices no se tocan. Soy de pueblo, pueblo. 

 

Las ciencias sociales y políticas siempre me apasionaron y pase en aquella Facultad de Somosaguas, ahora tan de moda, mis mejores años de universidad. 4 de los siete que curse en total, sin repetir ningún curso por cierto, a base de becas y esfuerzo. Penurias que la "Casta" a veces experimentamos, por eso del "glamour" izquierdoso. Una Diplomatura, una Licenciatura y un Master, fueron mis negociados por aquel entonces. 

 

Y allí, en aquel distrito que siempre me parecio Wiphala, conocí a quien son hoy todavía grandes amigos en esto de la profesión y en otros menesteres. Un tal Verdugo, un tal Julian y un tal Crespo. "Casta de la Casta", donde los allá. Compañeros de batallas dadas y de otras tantas que vendrán por seguro. Profesionales de primera y gente de la buena.

 

Pase mucho tiempo en las aulas y en la biblioteca de aquel edificio de paredes grises. Pero también invertí, valiosos segundos, minutos y horas, en aquella cafetería llena de lemas revolucionarios y hermanos. Donde el camarero, emigrante rural como nosotros, nos servia el pacharan como si estuviéramos en casa, para acompañar y darle gasolina al café chiapaneco y a las tertulias que hasta tarde construiamos y deconstruiamos una y otra vez. 

 

Y es cierto que en la Facultad de Políticas y Sociología de la Complutense siempre ha existido una larga tradición de izquierdas, aunque como en botica siempre hubo de todo. Derechas blandas y menos blandas, e izquierdas duras y más duras. Y quizas otras según aquellos no dignas de dicha clasificación, izquierdas de "Casta" según dicen. De hijos e hijas de papas y mamas obreros y obreras, que en primera generación, por eso de las becas, accedian a la Universidad. 

 

En aquel edificio que se asemeja a una carcel en su estructura, curtí mi pensamiento, mi obra y mi omisión de humanismo solidario, internacionalista y de izquierdas. Y de "Casta", según parece ahora. Yo también ley al cientifico Marx, al guerrillero Ernesto, al compañero presidente Allende. Y escuche conferencias de Sampedro, Naredo, Berzosa, Navarro, Torres, Monedero. Yo también fui a las clases de Villasante, de Cabrera, de Santamaría, de Palazuelos. De Bañon, de Canales, y del chileno Roitman y de tantos otros.

 

Como cientifico social que me considero, también en aquellos años, tube la oportunidad de compartir espacios asamblearios, de participar en circulos bolivarianos y demás instrumentos de participación, pensamiento y debate, sin ningún tipo de problema, ni secuela.  

 

Así que hoy me preocupa que aquel distrito wiphala, se quiera vender a la ciudadanía por muchos medios de comunicación tradicionalistas, como un territorio ocupado. Porque no es cierto. Se seguira fumando canutos en la moqueta, y montando puestecillos de rastro por los pasillos. Se seguira aplaudiendo al pueblo cubano (y quizas a su gobierno), o alabando las democracias particulares de America Latina. Se llenaran los pasillos de pancartar y proclamas. Pero eso no fue, no es y  no será una ocupación, de nadie y por nada. Porque seguro que existiran en ese mismo espacio, iguales a mi "Casta" y asociaciones de estudiantes no dogmaticas como Macondo.

 

Yo comparti clases con ese Pablo Iglesias del que ahora tanto se habla, y seguro que por allí andaban, como andaba yo, muchos de los que hoy forman ese movimiento político nuevo, que se quiere hacer partido. 

 

Y os aseguro, que no tienen porque dar miedo. No son, ni más, ni menos, que cualquiera. Pero eso sí, parece que han confiado en su profesión y han leido bien el tiempo de mercado, teniendo de momento cierto exito. Les costará consolidar un proyecto de sus caracteristicas. Sepamos leer con inteligencia social y política, sus claves de acceso. Deconstruyamos sus estrategias, sus discursos y sus relatos. Veamos sus anclaje, y por favor no nos despistemos. 

 

Seán valientes, los nuevos dirigentes que estan viniendo en ese viejo partido, y atrevanse a contar con los otros no nombrados, de esa fabrica de vientos wiphala. Quizas podamos aportar, porque no somos "casta".  

 

 

 PD: os dejo un video de una canción boliviana, para que la lectura sea más entretenida, que me recuerda a los otros amigos encontrados. Ellos y ellas saben quien son. 

  

   

 

 

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