Abdica el Rey

2 de Junio, día histórico para nuestro país. El Rey abdica. Y ahora espero que sí se pueda hablar con normalidad, de lo que parecía no se podía hablar nunca.

 

Sé que en la primera nota de este blog, deslizaba que intentaría no meterme mucho en charcos, y dar un enfoque más profesional a mis post. Así que Intentare dar una opinión lo más politológica  posible en el análisis. Aunque también tengo claro,  que me meto de lleno en una de esas acumulaciones de agua que hay por las calles, para chapotear sin botas de goma. Esta mañana no pude dejar ninguna reflexión, más allá de unos cuantos comentarios sobre la abdicación del Rey en el facebook, más cercanos a una impronta personal, que a un análisis serío, pero ahora os quiero dar traslado a ciertos pareceres:

 

a-Creo que es bueno que el pueblo, es decir, cada uno de nosotros y nosotras, en este cruce de caminos y veredas histórico, escriba y explique lo que piensa. Si nuestra democracia ha madurado lo suficiente, es normal que así sea. No debe molestar a nadie. Y si hay molestias, a joderse toca. Porque no voy a tolerar que también en esto del uso de la palabra y del pensamiento crítico, se pueda pensar que vivimos por encima de nuestras posibilidades.

 

b-No puedo negar que me cuesta ver, que se pueda ser Rey en estos tiempos. En los alrededores (política comparada), quitando algunas excepciones, “esto ya no se lleva”. Tampoco he llegado a entender bien, y mirar que lo he estudiado en detenimiento a lo largo de los años, en qué consistía esto de una monarquía parlamentaria, injertada fuera de su época. Por eso pido disculpas si me desvío en las apreciaciones que quisiera trasladar, humildemente, como un “plebeyo más”, provinciano y de pueblo, a todo nuestro próximo rey.

 

1-Don Felipe, no olvide en sus nuevos menesteres, que los reyes de ahora (usted y su padre), formaron parte (y así lograron su legitimidad no franquista), de la cartera de valores en que se ha ido convirtiendo nuestra constitución. Una constitución que con el paso de los años ha pasado de ser activo a ser deuda, porque ya no resuelve los grandes problemas de la gente. La corona, así creo, tiene que asumir, como los otros paquetes de dicha cartera, que las costumbres peligrosas, los secretos de “alcoba”, las malas artes y las intrigas palaciegas, la han traído a este cruce de rutas y coordenadas ciegas. Donde el pueblo alza su voz, y no va a pasar ninguna, pidiendo participar cada vez más en el desarrollo de sus días.

 

2-En ese cruce de rutas, para dirigirse al nuevo viento, me temo Don Felipe, que la historia de sus antepasados (de los que se quedaron y de los que se fueron) y de su dinero, que ahora heredará conscientemente, no le va ayudar en el navegar fututo. Como tampoco lo va hacer, la alargada sombra de las cuestiones que sobre su hermana y su cuñado, se están discutiendo en sede judicial (por primera vez en la historia de nuestro país, una Borbón ante la señora de la balanza y los caballeros y damas de las togas negras). Porque estos tiempos de crisis, de pobreza generalizada y de modernidad liquida, hay cosas que ya no se toleran.

 

3-Debera ser Don Felipe valiente, como en los cuentos los son los príncipes azules, si quiere encontrar su propia legitimidad más allá de la antigua legal. Porque el órdago esta sobre su mesa. Y no creo que un plan oscuro, de nuevo 23 de febrero, le permita salvar los muebles. Su reto será la necesidad de una nueva alianza con la sociedad, a través de los vericuetos que sean procedentes, con un discurso propio y con un relato que le permita entrar en la historia con sus propias costuras. Y créame que no será tarea fácil. Porque en esta sí, la sociedad tomara parte y nota, y el referéndum  me suena, tras las correspondientes reformas constitucionales, es uno de los pocos instrumentos que tiene a mano.   

 

4-Debera usted, como nuevo rey, si quiere seguir siéndolo algún tiempo, dejar atrás viejas costumbres de palacio, y ser coherente en el pensar, ser y hacer. Olvidándose de comportamientos y pecados poco públicos. Publicando en todo caso, todo y más de lo que usted y los suyos pequen. Porque en ésta, en su afrenta, los tradicionales sostenedores de su posición, tienen bastante con que no se les doblen los costales propios. Mire a su alrededor, la iglesia, los partidos mayoritarios, el poder económico, el ejercito. Que decirle que usted no sepa.

 

5-“No serás Rey” Don Felipe (como dice el profesor Monedero), si aparte de la preparación y la capacidad, no se abre en canal al pueblo, pasando por el juicio democrático de las generaciones que al igual o mejor preparadas que usted, le esperan a puerta gayola, porque a ellos les costó más llegar a donde están, si es que después de todo el esfuerzo personal  y familiar han llegado. No le valdrá con ser campechano y buen compañero, como cuando usted estuvo estudiando en las Américas del Norte.   

 

6-Don Felipe, deberá aguantar los abucheos y los canticos republicanos, y ver las banderas tricolores ondear de cuando en vez (sino siempre), porque no son anti-constitucionales. Además muestran el sentir político de una tradición española de republicanismo que va más allá de la añoranza a la II República. Que aparte de tener sus raíces enterradas en las cunetas y en el exilio, también las tiene enraizadas en los valores de igualdad, libertad, fraternidad y ciudadanía plena, por los que algunos familiares suyos “perdieron la cabeza”. No haga como cuando va a la América Latina y le silvan. Articule buenas relaciones con los pueblos de España, con sus nacionalidades y sus regiones, y con los pueblos del resto del mundo. Sea internacionalista si se atreve,  porque quizás esos pueblos lejanos nos puedan enseñar, aunque parezca mentira, a crecer como ciudadanos.   

 

7-Asuma que es igual que nosotros Don Felipe, si es que esto se puede asumir y lo puede llevar a la práctica. Porque si no créame que en este tiempo de cambios e incertidumbres, de sociedad red, de paso de época, le será difícil mantener el estatus actual. No sea conservador y sea crítico. Dialogue, dialogue, sobre todo consigo mismo.  Seguro se dará cuenta que muchas de las soluciones a los problemas que actualmente nos dinamitan no son mejorables bajo receta, sino bajo nuevos procesos de participación ciudadana de abajo a arriba, de ciudadanía que no pierde derechos, si no que los consigue plenos. Y tenga cuidado con eso de que se rompan los consensos. Va primero a construir consensos nuevos. No olvide nunca que su rol tiene sentido si el nuestro existe, el pueblo. Su esquema natural y vital es así, no conozco reyes sin reinos y reinos sin pueblo. Pero la relación de inevitable coexistencia no es reciproca. Existen pueblos que no son reinos y no tienen rey.  

 

 

 

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